Aprendí
Después
de tanto tiempo de espera, un día como cualquier otro decidí alcanzar
el éxito... decidí no esperar a que las oportunidades llegaran, sino
que las buscaría yo misma. Elegí ver cada problema como una oportunidad
para hallar una solución, y cada noche como un enigma por resolver.
Decidí
considerar cada desierto como una posibilidad de encontrar un oasis, y
cada día como una nueva ocasión para ser feliz. En ese momento
comprendí que mi único adversario eran mis propias debilidades, y que
en ellas reside la mejor manera de superarnos. Aquel día dejé de temer
a la derrota y entendí que no era la mejor, y que tal vez nunca lo fui.
Ya no
me importaba quién ganara o perdiera; ahora lo que realmente me importa
es ser mejor que ayer. Aprendí que lo complicado no es alcanzar la
cima, sino nunca dejar de ascender. Comprendí que el mayor triunfo que
puedo tener es el derecho de llamar a alguien "Amigo".
Aquel
día dejé de ser un reflejo de mis escasos logros pasados y comencé a
ser mi propia luz tenue en este presente. Aquel día decidí cambiar
muchas cosas... Aprendí que los sueños están destinados a hacerse
realidad, y desde entonces ya no duermo para descansar... sino que
ahora simplemente duermo para soñar.
Marian
Martes
25 de marzo de 2007
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